El Club (Pablo Larraín) y Los comedores de patatas (Vincent van Gogh)

Carta de Vincent van Gogh a su hermano Theo acerca de su cuadro Los comedores de patatas: “He querido poner conscientemente de relieve la idea de que esa gente que, a la luz de la lámpara come patatas sirviéndose del plato con los dedos, trabajó asimismo la tierra en la cual las patatas han crecido; este cuadro, por tanto, evoca el trabajo manual y sugiere que esos campesinos merecen comer lo que honestamente se han ganado. He querido que haga pensar en un modo de vivir muy diferente al nuestro. Así pues, no deseo en lo más mínimo que nadie lo encuentre ni siquiera bonito ni bueno. Mientras lo hacía, me vino a la mente lo que con tanto acierto se dijo de los campesinos de Millet: «sus campesinos parecen pintados con la tierra que siembran»” El Club (Pablo Larraín) y Los comedores de patatas (Vincent van Gogh)

pablo larrain

Los comedores de patatas (Vincent van Gogh, 1885)


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El Club (Pablo Larraín, 2015)

Encontramos una representación fílmica de esta escena en El Club de Pablo Larraín donde se nos muestra a otra clase social, curas y monjas, viviendo en estas “casas seguras” que vienen a ser los pequeños falsos centros penitenciarios que la iglesia católica dispersa por el mundo (para evitar el escándalo y la vergüenza).

Como dice el cineasta Larraín: “Un drama humano es fascinante, porque está lleno de peligro humano.” Los delincuentes eclesiásticos —entre los que se cuentan cómplices de una dictadura, pederastas, maltratadores de animales, alcohólicos, mentirosos o carceleras— sortean, una vez más, cumplir condenas visibles en cárceles verdaderas. Curas y monjas que, como consecuencia de sus acciones, cosechan el peso del tiempo y que, sin ninguna tutela ni remordimiento, se las ingenian para seguir corrompiendo. Bienvenidos al club.

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