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El tornillo de Klaus
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MAD║FEST ▶2014

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MAD FEST 2014

Los mejores argumentos que encuentro para que vayan como espectadores a las jornadas del MAD FEST 2014, que están teniendo lugar estos días en el Instituto del Cine de Madrid, es que se encontrarán con estos “cortos de escuela” a los que hay que amar u odiar. Porque en esta sala oscura presenciarán algunas frikadas muy divertidas (que por delirantes, la industria española jamás daría luz verde), encontrarán muchos fallos con los que aprender a “cómo no hacer una película”, también se darán cuenta de lo importante que es el sonido para dotar de coherencia una escena, verán algunas caras que en futuro les serán totalmente conocidas, encontrarán el germen de grandes historias, historias llenas de potencial, pero sobre todo disfrutarán de la ilusión con la que se han hecho todas estas operas primas, la misma ilusión con que hicimos algunos de nosotros hace ya varios años nuestros primeros cortometrajes en esta misma escuela. Pero no termino de creerme este discurso algo lacrimógeno y panfletario, mi actitud cínica nunca me permite este tipo de licencias spielbergianas. Así que me digo a mi mismo que todo el complejo despliegue y entramado que suponen la labor de un cortometraje tiene más de sacrificio y automutilación que de vivir a cuerpo de rey con chicas de portada. Y me digo esto una y otra vez como un mantra para que, a la hora de criticar obras ajenas, no salga mi lado Mae West, quien dijo aquella famosa frase: “cuando era buena, era muy buena, pero cuando era mala, era mucho mejor.

Escrito por Pablo Cristóbal

Edición de texto Carlos Cristóbal

Edición gráfica por Alicia Victoria Palacios Thomas

Entre las razones por los que uno estudia cine suelen coexistir la megalomanía, el narcisismo, la alfombra roja, la autoterapia, el reconocimiento, el aplauso, la aventura de rodar toda una noche a menos cinco grados, el autoconocimiento, la reflexión desde lo personal a lo colectivo e incluso, no se rían, la necesidad de rodar por rodar, eso que llamamos pasión, amor por algo, necesidad vitalista, algo que suele ir de la mano de la necedad y la cabezonería propia del ser humano. Teniendo muy en cuenta lo dicho anteriormente se obviarán –en determinadas obras– las críticas a los problemas técnicos y artísticos que aparecen constantemente en este tipo de cortometrajes.

No es este cine que se presenta en el MAD FEST un cine COMERCIAL porque en principio no se ha llegado a vender pero sin embargo sí que es un cine de CONSUMO, porque la diversidad de géneros (comedia, thriller, terror, drama…) es lo que demanda la mayoría del pueblo. El interés de la propuesta radica en los motivos de superación y aplomo en los que se encuentra el por qué de este evento, como afirma Peyi Jabato, uno de sus máximos artífices, “para completar el ciclo de vida del cortometraje, desde su concepción hasta su exhibición en público. El plus de otorgar premios creemos que pueda avivar el interés individual y colectivo por cada uno de los proyectos, y para que la gente no abandone a las primeras de cambio y se acostumbre a que una buena producción, una buena obra, un buen pedazo de pieza audiovisual, merece esfuerzo y sacrificio. Y eso es lo bonito. Creo que es una parte educativa importante para el alumnado el hecho de afrontar la crítica de un público especializado, así como, ver proyectada en un espacio amigo, la obra que tanto esfuerzo ha llevado realizar.” Valiente propuesta, tal vez algo kamikaze, pero si lo que no te mata te hace más fuerte, entonces creo que podemos empezar a ponernos manos a la obra:

Los cortometrajes de escuela no son cortometrajes de industria, lo repetiré una vez para los sordos de la última fila: “Los cortometrajes de escuela no son cortometrajes de industria”; en otras palabras, no disponen ni de los medios ni de los recursos suficientes para contemplar la ambición con que se han ideado. Si ese problema es el mismo al que se enfrentan cineastas como Ridley Scott o James Cameron imaginen la frustración cuando un chaval tan sólo quiere rodar una microhistoria en la casa de un amigo. El cortometraje de escuela también cuenta con una serie de trabajadores inexpertos, los alumnos, gente aún no profesional, pero con la entereza suficiente para meterse en un proyecto suicida sin recibir un duro a cambio. Pero no crean que por ello son idiotas, para nada, los alumnos (y con esto me refiero a directores, productores, obreros de la luz, actores y guionistas) trabajan a la caza de un aprendizaje, una experiencia y unos contactos que suplan todos los descontentos laborales con los que después, fuera del nido –de los brazos protectores del profesorado– se encontrarán.

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El santo

EL SANTO (Alejandro Sánchez Romero) No me gusta el cine de Chabrol, tampoco me gustó especialmente la afamada Caníbal, y si hay algo que los yanquis saben hacer es revisitar con dominio el cine de género que nuestro cine europeo no ha terminado de cuajar. Si no me creen, examinen las películas danesas Déjame entrar (2008, Tomas Alfredson) o la primera entrega de Millenium (2009, Niels Arden Oplev), y sus versiones norteamericanas. Estas cintas transformadas en producto fast food son menos proclives a la dramaturgia, a la secuencia silente y sí son mucho más de ir al grano. Déjame entrar es un buena película en cualquiera de sus versiones, lo que se pierde en la americana (2010, Matt Reeves) se gana en la europea, y viceversa, mientras que Millenium, en su versión americana (2011, David Fincher), no puede más que ganar, porque no hay mucho más detrás de una historia escabrosa sobre abusos de poder, fanatismos y endogamias. Sin lugar a dudas, el buen cine, entendido como algo transcendental, se lo cedo al europeo, mientras que el cine de pasatiempo al yanqui.

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Joven y alocada

Y DIJO DIOS: EL SEXO OS HARÁ LIBRES.

Daniela (Alicia Rodríguez) es una chica de 17 años criada en el seno de una  familia ultraconservadora y evangélica. Su vida se encamina entre el descubrimiento sexual, la culpa cristiana y la innata rebeldía adolescente. Joven y alocada (2012) es una película explícita y divertida donde la sexualidad se convierte en un evangelio irrenunciable.

Desde la naturalidad y la honestidad, la cinta chilena de Marialy Rivas consigue, donde otras fracasan, sumergirnos con veracidad en la deriva salvaje de la adolescencia; gracias también a la libertad en su narración cinematográfica, donde la estética y el montaje se adaptan a la sensibilidad de la joven y la imagen se convierte en una pantalla de ordenador en la que visualizar ese blog y chat de los que nos hace cómplices.

Aún pendiente de estreno en nuestros cines, se trata de una de esas obras independientes que con sencillez consigue conectar con el espectador. Estamos seguros que se convertirá, al menos en Chile, en todo un referente generacional.

Vivian Maier | Nada nuevo bajo el sol (1926-2009)


PhotoMostrar las espaldas de las personas en cine y fotografía puede ser el punto de vista necesario para zafarse de la situación pudorosa del encuentro y, por lo tanto, colocar la pertinente barrera que permita realizar el trabajo.
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Estas son las espaldas y las personas, que no siempre eran acomodadamente envueltas por las ciudades de Chicago y de Nueva York, vistas a través del visor de Vivian Maier a partir de la década de los `50.

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CORTO MALTÉS ▸ El hombre en movimiento

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CORTO MALTÉS, EL HOMBRE EN MOVIMIENTO

por Daniel L. Serrano (Canichu el espía de bar)

Edición gráfica por Alicia Victoria Palacios Thomas

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Hugo Pratt

En pleno año del cien aniversario del inicio de la Primera Guerra Mundial sería muy fácil elegir una película para hablar de tal evento, Senderos de gloria, rodada en 1957 por Stanley Kubrick. Pero a la gente de El Tornillo de Klaus no nos convencen los caminos fáciles. Alguien podría dar entonces otros títulos conocidos como la pionera y humorística Armas al hombro (1918, de Charles Chaplin), la mítica La Reina de África (1951, de John Huston), la agobiante Johnny cogió su fusil (1971, de Dalton Trumbo), la aventurera y no muy afortunada La gran ruta hacia China (1983, de Brian G. Hutton) o la edulcorada War Horse (2011, de Steven Spielberg). Sin embargo nos atrae la idea de acercarnos a través de un personaje de cómic que ha sido llevado al mundo de las películas a través de los dibujos animados. Hablamos de Corto Maltés, el mítico personaje creado por Hugo Pratt entre 1967 y 1988.

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Synecdoche New York

«NO ACEPTARÉ NADA QUE NO SEA LA BRUTAL VERDAD».

Tomando por primera vez la batuta como director (seguramente por tozudez, para evitar que nadie cambiara ni una coma de este delirio audiovisual), el guionista Charlie Kaufman presentó en 2008 su cinta más ambiciosa: Synecdoche New York.

Caden, un director de teatro obsesionado por comprender su vida y conectar con sus semejantes, recibe una prestigiosa beca cultural para poder llevar a cabo una colosal obra teatral: una reproducción de su propia vida, creando dentro de una nave una réplica a escala real de algunos lugares de Nueva York, con actores representándole a él y a sus seres queridos, intentando captar su personalidad, su alma.

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