Esperamos que las améis, o que las odiéis…

Por Carlos Cristóbal, Pablo Cristóbal,

Miguel Cristóbal y Doxa Grey

Edición por Carlos Cristóbal y Pablo Cristóbal 

Al igual que hicimos el año pasado, os presentamos nuestra selección de las 15 mejores películas estrenadas en España a lo largo de 2012 (y por ello algunas no se corresponderán al año de estreno en su país). Este ha sido un año cinematográfico colmado de grandes sorpresas y de propuestas de lo más interesantes. Cabe señalar que una gran parte de ellas destacan por su dura autocrítica, ya sea a la naturaleza humana como al sistema o la sociedad de la que  ha nacido cada obra.

  

 

15º REDENCIÓN (Tyrannosaur), de Paddy Considine

La mejor cantera a nivel de interpretación sigue estando en Gran Bretaña. El trabajo de Peter Mullan y Olivia Colman es colosal y sostiene una historia que en manos menos obstinadas hubiese resultado en una teleserie de sobremesa. El debut como director de Paddy Considine (ya un icono como actor en títulos ingleses) nos brinda un drama crudelísimo sobre una parte de la sociedad británica, sumergida en una espiral hereditaria de alcohol, violencia doméstica y paternidades truncadas. Dos personas de entornos y pesadillas completamente diferentes establecen unos lazos de amistad que les llevará a juntar fuerzas en contra de sus propios demonios, intentando sobreponerse a la decepción que ha regido sus vidas. Su redención ya es imposible y el pasado sólo reaparece para cobrarse su precio en forma de culpa y soledades amargas. Desgarradora y emotiva, con breves concesiones al sentimentalismo, Tyrannosaur no es tanto una película sobre personas que buscan curar sus heridas sino como aprender a sobrellevarlas.

 

 14º ARRUGAS, de Ignacio Ferreras

Emilio, un anciano con principio de Alzheimer, es llevado a un geriátrico. En él descubrimos una serie de bellos y pícaros personajes de la tercera edad que intentan sobrellevar de la mejor manera los años de vida que les resta. Adaptando con precisión un comic de Paco Roca, Arrugas resulta espléndida en su tratamiento incómodo y de gran calado social, en unas imágenes casi infantes a las órdenes de su director, Ignacio Ferreras, quien recoge la poética de su nostalgia en imágenes animadas y voces dando vida a seres humanos. Aún siendo, como es, una adaptación animada, bien podría ser una una película de Juan José Campanella porque no faltan lágrimas, momentos divertidos y un sinfín de emociones en esta ruleta rusa que juega siempre con cierta trampa –la banda sonora y el delicado tema de la vida a través de la vejez– que, sin molestar, consigue ganarnos la partida. Arrugas es tan bella como su propio nombre.

 

13º MARTHA MARCY MAY MARLENE , de Sean Durkin

Agobiante, dura y opresiva. Una de las mejores óperas primas del año. Sean Durkin firma este thriller psicológico disfrazado de drama que comienza con una joven huida de una secta con un serio trastorno. No sabemos qué ha pasado exactamente ni, después de medio visionado del metraje, nos gustaría saberlo. Refugiada en la elegante y aséptica casa de una hermana, igualmente elegante y aséptica, a la que cuya presencia resulta incómoda, brutalmente sexuada y vergonzante, Martha (una excelente Elisabeth Olsen) sufre recuperaciones de memoria a latigazos de flashback que van sugiriendo un puzzle brutal y denso que va persiguiéndola y cercándola en una espiral de locura. O de terrible realidad.  Martha Marcy May Marlene no es una película de moralejas y firmes conclusiones, sino el despliegue de una perturbadora amenaza del pasado.

 

12º TAKE SHELTER, de Jeff Nichols

 

A veces peor que la pesadilla es la premonición de la pesadilla. Cuando uno levanta la mirada al cielo y advierte visos de una tormenta aproximándose. Pero, aun más terrible, es sentirte incapaz de salvar a tu familia porque no te creen. En ese trance se encuentra Curtis (soberbio Michael Shannon), un padre de familia que empieza a sufrir sueños y visiones apocalípticas, y por ello tendrá que afrontar la burla de la gente y el rechazo de su comunidad, como les pasaba a los profetas del Antiguo Testamento. Curtis puede ser un Noé moderno, obstinado en rescatar a su gente con la construcción de un refugio anti-tornados, o un hombre que sucumbe a los primeros estadios de una esquizofrenia devastadora y hereditaria. Su director, Jeff Nichols, a través de una hermosa partitura musical y unos comedidos pero bien logrados efectos especiales, juega a mantenernos en la duda, logrando que confundamos realidad y delirio, sin estar seguros de si lo que estamos viendo es un drama inteligente sobre la desintegración mental de un individuo o se trata, en efecto, de la historia de un hombre capaz de vaticinar lo inesperado.

 

 11º RED STATE , de Kevin Smith

Kevin Smith dirige su mejor película hasta la fecha. Saliendo de los límites autoimpuestos de la comedia friki (sin querer desdeñar títulos como Clerks, Mallrats o Persiguiendo a Amy) plantea una película que, sin renunciar a un humor más cínico y adulto, conjuga elementos de terror y acción denunciando los dos pilares corrompidos sobre los que descansa la conciencia de nuestra sociedad: la ley divina, encarnada por el fanático pastor ultraviolento Abin Cooper (brillante Michael Parks) y la ley humana, representada en la figura del agente del FBI Joseph Keenan (John Goodman). En medio de la balacera se encuentran, quizás, los únicos inocentes en ese juego de fuerzas: tres muchachos, salidos del argumento de una especie de American Pie, que acuden a una cita a ciegas para tener sexo con una mujer madura. No saben que ella es cómplice y miembro de una secta religiosa enardecida en una causa homófoba a base de manifestaciones y asesinatos clandestinos. Película impredecible respaldada por un elenco ejemplar.

 

 10º EN LA CASA, de Francoise Ozon

La última creación de Francoise Ozon (Swimming Pool, 5×2, El tiempo que queda, 8 mujeres) nos relata la historia de un desanimado profesor de literatura francesa que descubre a un agudo y ambicioso alumno fascinado por la escritura y por sus visitas a la casa de uno de sus compañeros de clase. Este encuentro reaviva la ambición pedagógica del maestro y promueve una extraña relación en la que no sabemos quién tiene las riendas. Con esta premisa, En la casa nos envuelve en una magnífica tela de araña, en toda una soberbia lección sobre la construcción del relato. Y es que este singular director francés nos muestra un juego de espejos en el que la realidad y la ficción se confunden y nos revela la relación vouyerista que existe entre todo creador de historias y sus espectadores. Basada en la obra teatral El chico de la última fila, del dramaturgo español Juan Mayorga, esta cinta resulta tan hipnótica y divertida, como perturbadora.

 

 9º HOLY MOTORS, de Leos Carax

El señor Oscar recorre la ciudad en una lujosa limusina en pos de nueve “citas”. El señor Oscar asume nueve identidades diferentes, donde cada una de ellas se corresponde con algún tipo de género fílmico, momentos de interpretación que ponen sobre el tapete un pedacito de historia mínima, como asistir al final de una obra teatral y saber que uno se ha perdido esa gran tragedia –un retazo de vida– y unos personajes que quedarán en un limbo narrativo, pero que permanecerán en nuestras retinas como espectadores durante largo tiempo. Unos se sentirán maravillados, otros estafados, porque Holy Motors se compone de una serie de secuencias que no llegaremos a entender en su cómputo global, pero que poco nos importará. Acompañar a este gastado Denis Lavant de la mano de Leos Carax será una experiencia metafílmica irrepetible, un llamamiento a la posmodernidad, a las ruinas del viejo cine, a la metamorfosis del ser humano, a las existencias vividas y a las que pudimos haber vivido.

 

 MARGARET, de Kenneth Lonergan

Doce años hemos necesitado para ver la siguiente película del autor de Puedes contar conmigo. Y es que, habiendo sido finalizada en 2006, esta valiente obra es otro de tantos ejemplos de la falta de integridad de las grandes productoras (la 20th Century Fox en este caso) y de las tribulaciones por las que puede pasar un director ambicioso (ni la ayuda en el montaje de Martin Scorsese pudo remontar el asunto) hasta ver su obra estrenada (a finales del 2011, con un montaje diferente a todos los anteriores). Pese a todo, la película maldita de Kenneth Lonergan exhala autenticidad y belleza. Partiendo de un poema de Gerard Manley Hopkins, Margaret nos habla de las contradicciones y los problemas de una adolescente neoyorquina (una fenomenal Anna Paquin), en pleno periodo de iniciación,  y de su lucha contra una injusticia que, en realidad, no es más que una lucha contra su propio sentimiento de culpabilidad. Una odisea emocional que pisa firme gracias también a su magnífico reparto.

CUMBRES BORRASCOSAS, de Andrea Arnold

Las miradas entablan una inequívoca conexión entre sus personajes. Hay silencio porque es el sonido del viento el que habla, y éste es el único sonido sincero que se puede expresar sin riesgo de ser mancillado, es el momento de ser uno mismo sin temor a represiones sociales. Tenemos un juego cruel de niños y mayores porque a Andrea Arnold (Fish Tank, Red Road) le interesan los cambios, físicos y emocionales, los desamores y, por supuesto, una venganza que se sirve gélida. En Cumbres borrascosas uno se siente preso de sus raíces primigenias, como de vuelta al hogar entre recuerdos de felicidad y turbulencia sentimental; una naturaleza tan fascinante como hiriente. Partiendo de la célebre novela de época de Emily Bronte, con esa injusticia que se erige una vez más sobre clase y raza –llevado a su máxima expresión–, todos los componentes de este relato son tan salvajes en sus pulsiones como ese viento indomable que los acuna y hiere.

 

 MOONRISE KINGDOM, de Wes Anderson

Un joven intrépido huye con su amada perdiéndose en la naturaleza mientras el resto de amigos y familiares se afana en buscarles. Podría ser el argumento de un drama romántico si no fuera porque los protagonistas son dos niños de once años. Y es que el director no es otro que Wes Anderson, acompañado por la música de Alexandre Desplat y un reparto fabuloso donde no faltan guiños de sus actores fetiches, y donde destaca Edward Norton como el jefe del campamento boy scout del que, con excelentes conocimientos de supervivencia, se fuga un maravilloso y espontáneo Jared Gilman en busca de una doncella lectora que le ha robado el corazón (Kara Hayward). Con el habitual y original estilo del autor, la película es una trepidante y loca travesía por bosques y montañas plagada de humor. Moonrise Kingdom es, en definitiva, ese verano que todos hubiéramos soñado con vivir.

 

 BLANCANIEVES, de Pablo Berger

Tras nueve silenciosos años desde el estreno de su primera cinta, Torremolinos 73, Pablo Berger nos regala una de las mejores películas españolas de los últimos años: esta versión libre y cruda del popular cuento de los hermanos Grimm, ambientada con coherencia e inteligencia en la España de la década de los veinte. El director bilbaíno realiza un hermoso homenaje al cine mudo europeo que conquista al espectador por la belleza de sus imágenes, el coraje de su labor y su acertado equilibrio entre el humor negro, la sátira social y el cuento fantástico –más macabro que infantil–. Sorprende que una historia tan sencilla y conocida por todos pueda emocionarnos de semejante manera, y es que Blancanieves derrocha pura pasión por el cine. A esta locura creativa –por la que ningún productor daba un duro hasta la aparición, feliz casualidad, de The Artist– se suma el director de fotografía Kiko de la Rica, la malvada Maribel Verdú, la inocente Macarena García y la inolvidable tropa de los enanos toreros.

 

TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN, de Lynne Ramsay

O qué pasa cuando tu hijo es un sociópata, tú eres la única que se da cuenta, él te culpa de ello y tú, su propia madre, te sientes culpable porque puede que sea cierto que le odias. Como ya analizamos en otra ocasión, Tilda Swinton, con el gesto desencajado, protagoniza una de las películas más agradablemente desagradables del año. Y es desagradable por la  sensación que genera esa madre que se sabe sola en una batalla que libra dentro de su propio hogar, contra un hijo (Ezra Miller) que la tortura desde la cuna: creando esa  sensación opresiva y acongojante que se va hundiendo en el espectador como esas flechas (de un Eros malvado) que son lo único que parece calmar a ese niño, poco a poco adulto, que libra, con una complicidad envenenada, una batalla con quien le sacó de sus entrañas. Adaptando la novela homónima de Lionel Shriver, Lynne Ramsay (Morvern Callar) tiñe de rojo este retrato de un estado mental desfigurado.

 

 SHAME, de Steve McQueen

En Shame, de la que se ha hablado anteriormente, importa lo que encarna el protagonista, Brandon (el siempre magnífico Michael Fassbender): ese consumidor de sexo envasado al vacío, ese triunfador aparente que no es capaz de mantener una pareja por más de un par de meses y al que, de repente, se le ve trastocada su intimidad onanista con la llegada a Nueva York de una hermana excesiva e histriónica pero, al igual que Brandon, terriblemente sola. La segunda película de Steve McQueen (Hunger) es una sinfonía insomne (al compás de la partitura de Harry Escott) en la que el sexo provoca al espectador cierta incomodidad: la misma que provoca ver a un fumador compulsivo o a un cleptómano. Y, de pronto, vemos derrumbarse al triunfador, al depredador de miradas en el metro, al que no le queda otra que huir de sus propias obsesiones en una carrera por la ciudad en la que sabemos, él y nosotros, que no hay final posible.

 

2º SUBMARINE de Richard Ayoade

No por casualidad, nombres de cineastas como François Truffaut, Jean Luc Godard o Wes Anderson le vienen a uno a la cabeza al ver la espléndida opera prima de Richard Ayoade (que en nada recuerda a su papel en la serie The IT Crowd). Submarine, libre adaptación del relato de Joe Dunthorne, no es tanto una película como una novela de iniciación: Oliver Tate (una especie de Antoine Doinel a la inglesa) emprende el final de su niñez al comenzar una relación amorosa con una niña tan extravagante como él y al contemplar la inminente separación de sus padres. Como una especie de Guardián entre el centeno, Tate intentará sostener los pilares de su viejo estatuto familiar, provocando trabas a la posible aventura carnal entre su madre y el nuevo vecino de la casa de al lado, explorar su propia sexualidad, a través de la problemática relación que mantiene con su novia, y, al mismo tiempo, intentar comprender el mundo de los adultos.

 

 CASA DE TOLERANCIA (L’Apollonide, Souvenirs de la maison close),

de Bertrand Bonello

El mejor título del año es también una película sobre putas. Bertrand Bonello firma una excelente historia, ubicada en el cambio del siglo XIX al XX, sobre un grupo de mujeres que se acogen a la vida dentro de una casa de tolerancia, algo así como un burdel con mejor nombre, donde confluyen a la par champán y esperma. Sus secuencias están filmadas como cuadros costumbristas repletos de claroscuros y una iluminación suave y difusa como en las pinturas de Vermeer o Renoir. Una trama dividida por un reparto coral, en el que participan varios directores de la escena francesa, y contada a través del detalle y los silencios expresivos. Están aquellas mujeres prisioneras de sus deudas, y también las huérfanas rescatadas por la Madáme de la casa, y el glamour que irradian para sus clientes en el piso de abajo, entre conversaciones intrascendentes y juegos eróticos. Un argumento construido en base a las historias mínimas de esta comunidad de mujeres, acostumbradas a sus máscaras y fingimientos, ya por encima del sexo –su trabajo– permitiéndose alguna vez fantasear con la auténtica libertad. Intensa y emocionalmente lírica, L’Apollonide contrapone la belleza deslumbrante de estas mujeres en sus noches de trabajo, a la cotidianeidad matutina de sus desnudos, su rutina de enjuagues y afeites, el intercambio de burlas sobre sus clientes, el miedo a envejecer y dejar de gustar, a quedarse embarazadas, a las enfermedades venéreas. Son mujeres sin futuro, escondidas tras el maquillaje y el opio, que presienten que lo más terrible está aún por llegar.

Nuestra selección, como siempre, ha tenido que excluir otros formatos audiovisuales, como son las series (de internet y televisión) y los documentales. Ahora que nos encontramos en pleno auge del formato documental resulta difícil valorar cuales son las mejores propuestas. Pero por nuestra parte no podemos dejar de destacar: RÍNDETE MAÑANA, de Michael Collins y Marty Syjuco, que nos descubre el escandaloso juicio contra Paco Larrañaga, todo un ejemplo de la corrupción y falta de equidad en el sistema judicial de cualquier país, la crónica de una ejecución injusta anunciada. TABLOID, de Errol Morris, la excéntrica historia de Joyce McKinney y el acoso mediático que sufrió tras ser acusada de raptar a su novio, perteneciente a la religión mormona. CÓMO MORIR EN OREGÓN, de Peter Richardson, un acercamiento natural a la muerte y un hermoso alegato en favor de la libertad personal para escoger otras formas de fallecer con dignidad.

Sin embargo, este ha sido un año muy endeble en lo referente a la nueva oferta de series. La más reseñable es sin duda HOMELAND, producida por Fox21, un thriller que indaga en la paranoia post-11S a través de una impulsiva agente de la CIA y el hombre al que investiga, un misterioso sargento de la marina recientemente retornado al hogar tras ocho años desaparecido en Irak.

Por supuesto, han quedado fuera del listado otras muchas buenas películas que nadie debería perderse.

MÁTALOS SUAVEMENTE. Interesante obra de Andrew Dominik sobre un ajuste de cuentas entre mafiosos y ladrones como metáfora de nuestros decadentes días. EL PROFESOR (Detachment). Tony Kaye nos embarca de manera angustiosa en los problemas del sistema educativo, de la mano de un profesor desesperado con un don para conectar con la gente. UN LUGAR DONDE QUEDARSE (This must be the place). Sensacional exhibición de dirección y edición audiovisual realizada por Paolo Sorrentino a través de la historia de un desganado mito del rock jubilado. LOS IDUS DE MARZO. George Clooney nos adentra en los oscuros entresijos de las intrigas y mentiras del mundo de la política. LAS NIEVES DEL KILIMANJARO. Robert Guédiguian nos sorprende con un honesto drama sobre la vacilación ante el idealismo cuando el héroe envejece. MONEYBALL. Bennett Miller y Aaron Sorkin nos relatan la historia real de un fichador de beisbol que intenta cambiar las normas del juego.

Películas con lugares comunes por su crítica nacional al sistema educativo, el negocio del deporte, el trabajo precario y la política.

LOS DESCENDIENTES. Una inteligente tragicomedia humana de Alexander Payne sobre las tribulaciones de un hombre cuya esposa permanece en coma. YOUNG ADULT. Jason Reitman y Diablo Cody nos relatan las patéticas aventuras de una escritora en crisis intentando recuperar el éxito de su pasado con la reconquista de su antiguo novio. REDADA ASESINA (The Raid). Una película indonesia y de acción que ha revolucionado el género por la adrenalina y brutalidad de sus imágenes.  LOOPER. Rian Johnson experimenta con la ciencia ficción de la mano de un gran reparto logrando una emocionante aventura de cierta frescura. MISS BALA. Obra de denuncia que poco tiene que ver con la historia original, pero que destaca por su intensa y perturbadora puesta en escena. THE YELLOW SEA. Na Hong-jin realiza un thriller desorientado y muy particular con algunos momentos tan emocionantes como brutales.

Despedimos nuestro artículo con un montaje de Kees van Dijkhuizen, una vez más. Un resumen de las diversas películas estrenadas internacionalmente a lo largo de este pasado año.

¡Larga vida al cine!

Entre Madrid, Helsinki y Shangai, 24 de febrero de 2013

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