Stockholm muestra una de esas noches de fiesta en la que todo está por descubrir, todo puede pasar. Más que una historia de chico conoce a chica, la premisa es una historia de chico enamorado agobia a chica escéptica.

La primera película de Rodrigo Sorogoyen es una aproximación, casi a modo de visceral metáfora, a los ritos y juegos de la seducción, las expectativas ante el descubrimiento del otro y de sus consecuencias. En el juego de la atracción ya no existen normas. A nuestro parecer, una de las mejores películas españolas del año pasado.

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