Imagínense acudir a la plaza para ver al toro clavando sus pitones al torero, que el arrebatado aplauso del público, sus pañuelos blancos ondeantes fuesen propiciados por la sangre del matador y no de la bestia matada. Para aquellos que no la conozcan, La venganza del toro es una pieza de la provocadora y gran terrorista visual María Cañas.

Nota mental: Si nos gustase la faena del toro, ¿haría falta coltarle el rabo y los “cuernos” al torero?

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