Ha llegado La noche de los muertos. La hora de que los difuntos se liberen de sus tumbas, se abran camino entre la putrefacta tierra y busquen saciar su hambre con esos apetitosos hombres y mujeres que pasean despreocupados por las calles. Solo George A. Romero puede salvarnos.




Déjanos un comentario, nos interesa saber lo que piensas

etdk@eltornillodeklaus.com