Escrito por Javier Urrutia (filósofo, teórico literario y teórico del cine)

Edición gráfica por Alicia Victoria Palacios Thomas

He aquí las palabras que en primer lugar me dijeron las diosas, las Musas olímpicas, hijas de Zeus, portador de la égida:

“Pastores rústicos, oprobiosos seres, sólo estómagos, sabemos decir muchas mentiras semejantes a verdades, pero sabemos, cuando lo deseamos, cantar verdades” (…)

— Hesiodo, Teogonía

Letras-mayusculas-EJosé Luis Guerín Filósofo fabulador y poeta La academia de las musasn la época clásica, aedas, fabuladores y filósofos se preguntaban sobre la naturaleza de la poesía, sobre su capacidad persuasiva en el oyente, sobre sus misteriosos orígenes y sobre su función en la sociedad, dando lugar a apasionantes debates que ensalzaban o denostaban a la poesía y a los poetas.

En tiempos oscuros como los nuestros donde la cultura, el arte y el conocimiento se han convertido en simples mercancías, se agradece profundamente una apuesta contracorriente como La academia de las musas de José Luis Guerín, un cineasta ajeno a las modas y a los discursos dominantes del cine contemporáneo, cuya mirada humanista cuestiona los márgenes de lo cinematográfico y su estrecha relación con la vida.

En tiempos de incertidumbre respecto al lugar que le corresponde al cine en el siglo XXI, inmersos en un contexto de crisis de nuestra industria cinematográfica, en un momento de radical transformación de los circuitos de exhibición, producción y difusión del séptimo arte, en una realidad que ha desvalorizado por completo, hasta la aniquilación, los discursos humanistas de cualquier ámbito, surge una propuesta realmente original en el sentido primigenio del término, el de volver a los orígenes para llegar a los principios más importantes y esenciales, uno de los cuales es el del poder de la palabra. Porque hubo un tiempo en que la palabra y la cosa fueron lo mismo, lo que nos permitió atrapar la realidad con el poder del lenguaje.

La academia de las musas recupera el gusto por la retórica, la oratoria y la dialéctica de tiempos antiguos donde los hombres dialogaban los unos con los otros, de cuyo diálogo surgían ideas, mediante las cuales creaban discursos y a través de esos discursos cubrían el mundo con el manto mágico de la palabra, dotándolo de sentido y aprehendiéndolo.

El asombro inicial de la pregunta lanzaba la búsqueda de la respuesta compartida, desvelando lo real, quitándole el velo, lo que suponía que el hombre dejaba atrás el pensamiento supersticioso a través de la reflexión, el verdadero encuentro con uno mismo y con los otros.

Ese método de aprendizaje compartido y de investigación, que únicamente puede emprender la especie humana, es el que le interesa recuperar a la película, un diálogo platónico convertido en imágenes donde la cámara desaparece para que la palabra tome cuerpo en la pantalla de nuestra mente.

El artista, el profesor y el cineasta como demiurgos

José Luis Guerín Filósofo fabulador y poeta La academia de las musas

La academia de las musas (José Luis Guerín, 2015)

El protagonista del film es Raffaele Pinto, quien en parte se interpreta a sí mismo en la ficción, o deberíamos decir quien se irrealiza a sí mismo en la materia fílmica, porque en esta película no caben etiquetas simples que delimiten los objetos hasta reducirlos, sino que los personajes y los temas se vuelven fascinantes gracias a la humildad de la cámara, que calla ante su presencia y los dota de vida, allí donde lo ficticio de torna real, la mentira se convierte en verdad y el documento fílmico juega con elementos ficticios para emocionarnos gracias al logrado equilibrio entre ambos campos.

Pinto, un profesor italiano especializado en la obra de Dante, es el sofista —en el sentido de maestro— que provoca, conmociona, apela y provoca a sus alumnas para que se conviertan en musas. El hechizo de su canto comienza a surgir efecto, en ellas y, lo más interesante, en nosotros, que observamos la disputa dialéctica en nuestra butaca.

La sala de cine se convierte en una ágora griega sin la necesidad de fastuosos decorados, grandes alardes técnicos ni actores de renombre, únicamente con el poder de una cámara convertida en la pluma de un escritor, interesada en indagar sobre la condición humana y sus herramientas para captar y trascender lo real, en cuya mágica operación surge la poesía.

Letras-mayusculas-Alo largo de hora y media, presenciamos el influjo de un profesor sobre sus alumnas, unos personajes femeninos en tensión permanente con las ideas de su maestro. El profesor representa el modelo patriarcal masculino que también se apropia de lo intelectual; y en el otro extremo, ellas son el modelo feminista que se resiste a cumplir el rol pasivo y sumiso que les asigna la tradición occidental en la que están inmersas. Así que ambos extremos, polarizados en varios niveles (profesor/alumna, hombre/mujer, institución/ciudadano, verdugo/víctima, emisor/receptor, poeta/musa), discuten sobre la génesis de la poesía y el amor, tanto en el aula de la facultad (ámbito de lo público) como fuera del aula (ámbito de lo privado).

El poeta y el profesor son demiurgos por su capacidad de atrapar la cosa y trascenderla con el lenguaje, lo que implica la creación de un mundo ordenado, orgánico y cerrado con sus propias leyes internas. El poeta crea su poema y el profesor, su clase teórico-práctica. El primero seduce al lector/oyente con su canto y el segundo a los alumnos/as; uno asciende a lo profundo mediante la musa y el otro convierte a sus alumnas en musas. Podíamos ir más lejos afirmando que el cineasta es el poeta por excelencia al filmar con la cámara el movimiento perpetuo de la vida, lo que implica una analogía perfecta entre poeta, profesor y cineasta. Como es habitual en la obra de Guerín, la película aborda de forma indirecta la esencia del cine y su capacidad para seducirnos, una vez nos convertimos en espectadores en el espacio de la sala de cine.

Menos es más en un caparazón perfecto

José Luis Guerín Filósofo fabulador y poeta La academia de las musas

La academia de las musas (José Luis Guerín, 2015)

Su austera apuesta estética (reducido equipo técnico, escenarios reales y naturales, grabada en formato video y sin subvención alguna en su producción) consigue invocar a las musas que todos llevamos dentro y emocionarnos con el magistral uso del diálogo, secundado por unas imágenes que sabiamente le ceden el protagonismo, y una austera puesta en escena que reduce al máximo sus elementos para que nuestra imaginación y nuestra reflexión participen activamente en esa búsqueda.

La sólida estructura de La academia de las musas le otorga la seguridad necesaria a la obra para que los dos tonos que la componen fluyan de forma natural: por un lado, el tono ensayístico/documental, conformado por los diálogos entre profesor y alumnas en el aula, y por otro, el propiamente narrativo/ficcional, donde surgen unos personajes que, en parte, se representan a sí mismos y que de alguna manera son co-creadores del espacio ficcional. Estas dos partes se engarzan entre sí con naturalidad mediante varias secuencias ordenadas cronológicamente que marcan el tiempo interno de la historia, introducidas con una serie de intertítulos que sitúan y advierten al espectador de los sucesivos saltos en el tiempo. El marco temporal en el que se mueven los personajes es de unos pocos meses, lo que nos permite comprobar sus cambios psicológicos y emocionales y, sobretodo, presenciar la evolución que van teniendo los unos con los otros. La película finaliza con un epílogo que subraya el carácter donjuanesco del protagonista, enmarcándolo en un círculo vicioso del que no puede escapar como profesor, como poeta y como seductor, tres ámbitos estrechamente unidos en la obra.

Respecto a las localizaciones, hay tres espacios físicos muy representativos: el aula de la clase, la casa del profesor y el interior de su coche.

José Luis Guerín Filósofo fabulador y poeta La academia de las musas

La academia de las musas (José Luis Guerín, 2015)

En la clase se produce el intercambio dialéctico entre el profesor y los alumnos/as a través de una serie de planos-contraplanos que acentúan la oposición entre ambos polos. La cámara nos muestra siempre al emisor del discurso solo, por un lado, y la reacción que causa en su audiencia, por el otro, mediante varios cortes que los separan. A Guerín le interesa, sobretodo, filmar a la audiencia, con quien rápidamente nos identificamos por su significante de colectivo que escucha al emisor de un mensaje que les causa una serie de reacciones, lo mismo que nos pasa a nosotros en la sala de cine.

José Luis Guerín Filósofo fabulador y poeta La academia de las musas

La academia de las musas (José Luis Guerín, 2015)

En el hogar del profesor, vemos al matrimonio dispuesto en el espacio fílmico de la siguiente manera: en primer término para el espectador aparece un cristal de una ventana que refleja unas sombras; en segundo término, la mujer del profesor de cara hacia nosotros mirando hacia el vacío; en tercer término, de espaldas a ella, el profesor y en último término su biblioteca. Estos signos (la colocación delantera del cristal, un personaje de espaldas al otro y la mirada perdida de la mujer) denotan la incomunicación y las fisuras que hay entre ambos como pareja. En este lugar, ella aprovecha para cuestionar sus teorías y su metodología, descubriendo sus intenciones ocultas y la ambigua relación que mantiene con sus alumnas. La puesta en escena acentúa la separación emocional de la pareja, el sufrimiento de la esposa y las contradicciones de Pinto, que poco o nada puede hacer ante sus acertadas apreciaciones intelectuales y morales.

José Luis Guerín Filósofo fabulador y poeta La academia de las musas

La academia de las musas (José Luis Guerín, 2015)

En el tercer espacio, el coche del profesor, presenciamos los encuentros privados con sus alumnas, allí donde establece su cerco erótico-sensual y descarga su “canto” de forma directa sobre ellas. Ese pequeño espacio se convierte en una jaula donde las alumnas devienen sus presas por voluntad propia, reforzando, todavía más si cabe, su vínculo con él. Los irreales reflejos en el cristal delantero del auto simbolizan la volatilidad, la apariencia y el juego entre dos personas cuando Cupido les alcanza con sus flechas de deseo.

Este recorrido no es azaroso, sino que supone acceder progresivamente a las diferentes capas del contradictorio protagonista, a sus diferentes ámbitos existenciales mediante la acertada selección de los espacios y las acciones que lleva a cabo en ellos. Poco a poco, conocemos las distintas caras del profesor: de su faceta pública como funcionario educativo, a su faceta privada como “marido”, a su faceta personal e íntima como incansable don Juan.

Hedonismo y neoplatonismo en una mirada humanista

José Luis Guerín Filósofo fabulador y poeta La academia de las musas

La academia de las musas (José Luis Guerín, 2015)

La academia de las musas se decanta por una filosofía hedonista que busca disfrutar del goce y del placer provocado por la búsqueda de lo bello: lo bello de la palabra, del diálogo y de la poesía, más allá de la impureza, imperfección o contingencia de la vida y de las relaciones humanas. Su intención remite a objetivos humanísticos de antaño que fusionan ámbitos supuestamente separados en nuestros días a causa de la especialización y el pensamiento científico, decantándose por una lectura holística e integradora que rompe los límites y las fronteras entre lo natural y lo artificial, entre lo real y lo ficticio, entre lo público y lo privado, lo institucional y lo personal, lo ideal y lo real, el fondo y la forma, la contemplación y la acción y las apariencias y las esencias. La palabra como receptáculo de lo sagrado, el poeta como portador de ese misterio, la musa como detonante de su creatividad/locura/éxtasis y el amor como resultado de esa recíproca relación entre sujeto creador y objeto contemplado. Si el artista llega a lo trascendente con la realización de su obra, el hombre corriente puede elevarse mediante el amor, un amor condicionado por esos poetas que han creado un imaginario en nosotros, una determinada idea sobre él que nos afecta en nuestra manera de relacionarnos.

Motivo recurrente: la búsqueda de la belleza

José Luis Guerín Filósofo fabulador y poeta La academia de las musas

La academia de las musas (José Luis Guerín, 2015)

En su anterior película, En la ciudad de Silvia, Guerín se acercaba al motivo del artista/pintor que encontraba y perseguía a su musa encarnada por las calles de una vieja ciudad europea; en esta ocasión se decanta por representar en imágenes, y sobretodo con palabras, la fascinante relación entre artista, inspiración y obra. Si en la primera apostaba por el enfoque pictórico/fotográfico/fílmico, y aquel itinerario de persecución era literalmente filmado por una cámara de cine que se apoyaba en la palabra de forma puntual, en esta ocasión se apoya por un enfoque literario que refuerce el poder mágico, en cuanto a su capacidad para transformar lo real, de las palabras apoyadas en imágenes. Todo un experimento digno del mejor buscador y del mejor artista obsesionado en comprender los misterios de su arte, a medio camino entre la arrebatada inspiración y la depurada técnica.

No es fácil cuestionar la esencia de la creatividad con la elegancia, sutileza y finura con la que se mueve esta evocadora película que apela al espectador a que mire, escuche y sienta en su interior el influjo de la palabra. Gracias por el paseo, señor Guerín, un placer ser seducido por su canto.

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Mataró, a 20 de enero de 2016

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