Siempre es de celebrar el estreno de una película sobre la pasión por crear cine, pero cuando ésta se realiza desde la pereza y el solipsismo sus resultados tan solo producen una tremenda decepción. Con su nueva cinta, Los ilusos, Jonás Trueba ha creado un experimento tan transparente y sincero, como fallido e ilógico. De él, nos quedamos con su homenaje al propio cine y con algunos fragmentos que recuerdan a su ópera prima, Todas las canciones hablan de mí. Y es que su primera obra resultaba todo un soplo de aire fresco entre la comedia romántica española, una película menos ambiciosa y aparentemente más sencilla, pero de lo más divertida, elaborada e inteligente, y por ello no podemos dejar de retenerla en nuestra memoria. Esperamos que el joven Trueba vuelva a sorprendernos de nuevo en el futuro con creaciones más cercanas a esta película.

 

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