Hay madres que harían cualquier cosa por mantener a las crías en el nido, incluso cuando la batalla pueda suponer la autodestrucción. Furtivos (1975) nos revela un crudo drama provincial en el seno de una familia de cazadores de relación enfermiza. Todo recuerda a Saturno devorando a sus hijos. Todavía sorprende que superara la censura franquista, cuando precisamente criticaba el mundo que había dejado el régimen en los últimos coletazos de su existencia. En recuerdo de su director, Jose Luis Borau, fallecido el pasado 23 de noviembre.

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