EL MEJOR CINE DE 2013

Esperamos que lo améis, o que lo odiéis…

Por Carlos Cristóbal, Miguel Cristóbal, Pablo Cristóbal y Alicia V. Palacios Thomas

Como llevábamos haciendo desde hace algunos años, os presentamos nuestra selección del mejor cine estrenado en España a lo largo de 2013 (por ello algunas no se corresponderán al año de estreno en su país). Separado en dos secciones, películas y documentales, repasaremos un año lleno de pequeñas grandes sorpresas y de obras de interés que han llegado con tremendo retraso.

                                      LAS 15 MEJORES PELÍCULAS

15º ANTES DEL ANOCHECER, de Richard Linklater

Desde que Jesse (Ethan Hawke) y Celine (Julie Delpy) se enamoraran durante ese largo paseo por Viena (en Antes del amanecer) han llovido dieciocho años y varias películas. Antes del anochecer termina de contar, al menos de momento, su azarosa relación sentimental en el bucólico escenario del Peloponeso, acogidos por un anciano escritor británico (interpretado por el director Walter Lassally, que no en vano dirigió Zorba el griego). Jesse y Celine, ya entrados en los cuarenta, han dejado de ser esa pareja que habla del futuro para interrogarse sobre el pasado con remordimiento y melancolía. Jesse se siente culpable por la escasa relación que tiene con el hijo de su anterior matrimonio y Celine está cansada de su papel de ama de casa sin ambiciones. Son finalmente esa pareja que oyeron tanto tiempo atrás discutir en un vagón de tren y que se prometieron jamás llegar a ser. Están en una encrucijada donde las responsabilidades familiares, la monotonía y sus diferentes ambiciones les han dejado sin fuerzas. Más cerca del drama que de la comedia romántica, esta película (escrita por Linklater y el dúo protagonista) disecciona con inteligencia las entrañas de la vida en pareja.

 

14º LAS FLORES DE LA GUERRA, de Zhang Yimou

El director chino Zhang Yimou se encarga de recordarnos este vergonzoso capítulo de la historia. Sin perder de vista la tragedia que ya se nos habían contado en Ciudad de vida o muerte (2009, Lu Chuan), sobre las degradaciones y violaciones que sufrieron las mujeres chinas a manos de los soldados japoneses durante su ocupación, el peso de la historia lo lleva, en este caso, un enterrador americano de la peor calaña, que busca fortuna entre esta devastación bélica y que, sin comerlo ni beberlo, deberá hacerse pasar por cura como única forma de salvaguardar la virginidad de un grupo de niñas cristianas apostadas en la iglesia donde se hospeda. Al mismo tiempo que la ciudad de Nanking es tomada por el invasor japonés, un grupo de prostitutas encuentra asilo fortuito en este lugar sagrado. Del absoluto choque entre ambas partes, Yimou nos lleva a los senderos de la virtud humana: la empatía, el heroísmo y la fascinación. Con maestría narrativa y con una belleza inusitada, esta fábula protagonizada por Cristian Bale es un balde de lágrimas que podría verse como la continuación de aquel niño que interpretó hace 23 años en El imperio del Sol (1988). Si en la producción de Spielberg encarnaba un niño que, por los estragos de la misma guerra, se ve obligado a convertirse en adulto, lo que acontece en esta cinta es una inversión del hombre que debe volver a ser niño, una redención que le lleva a creer en los valores primarios que había olvidado por el camino.

 

13º PRISIONEROS, de Dennis Villenueve

La hija pequeña de Keller Dover (Hugh Jackman) ha sido secuestrada, aparentemente, por un joven perturbado (Paul Dano) que saldrá impune de los cargos por falta de pruebas. Mientras el detective Loki (Jake Gyllenhaall) se encarga con cierta impotencia de la investigación de la niña, Dover, en su desesperación paternal, decide secuestrar al presunto criminal. Durante el rapto, el conflicto moral deviene de los límites que él cree que debe traspasar para intentar salvar la vida de su hija, si es que sigue viva. Prisoners empieza como un terrible suceso, que podría estar basado en hechos reales, para terminar acercándose a algunos patrones manidos del género. Pero lo que nos apasiona de este laberinto criminal es la excelente dirección y la sensibilidad con que su director, Dennis Villenueve (Incendies, 2010), ha trabajado la cinta. Elegante, contenida e imprevisible, la mano de Villenueve logra eludir los recovecos y problemas de una película a medio camino entre Mystic River (2003, Clint Eastwood), Zodiac (2007, David Fincher) y Secuestrada (1993, George Sluizer). Además cuenta con un reparto de lujo, brillantes interpretaciones –que nos recuerdan que Hugh Jackman también sabe actuar–, inolvidables secuencias magistralmente rodadas y una atmósfera deprimente, cuando no inquietante, que eleva el género criminal a la categoría que se merece. 

 

12º AMOR, de Michael Haneke

Ante esta representación de la certeza de la muerte nos abandona Michael Haneke; pero no de la muerte de uno mismo, si no de la muerte del prójimo. Pudiera tratarse de una carta de amor o incluso de una romántica autorización del director alemán a su mujer y compañera de batallas para el momento de la despedida, cuando haya comenzado el acto de morir. Una película, protagonizada por Emmanuelle Riva y Jean-Louis Trintignant, sobre la vejez, la degeneración y la piedad, donde la lógica de la vida triunfa sobre los sentimientos acerca de la muerte. Haneke mantiene a los espectadores distanciados y, quizás, desapegados, pero conscientes, presentes (y con el presentimiento) de este memento mori. Durante el apagamiento del cuerpo y en su retroceso al lecho, asistir a la buena muerte es el último acto de amor que se puede ofrecer.

 

11º EL CHICO DEL PERIÓDICO, de Lee Daniels

Basura blanca, una grupie de cárcel, rubieza oxigenada, y calor, mucho calor de entrepierna, ciénaga y cocodrilos. Lee Daniels, el director que debutó con Precious (2009) a los 45 años, dirige esta novela pulp, de colores rugosos y saturados. Escrita y coguionizada por Peter Dexter (Rush, 1991), la película se encuentra ambientada durante la década de los 60, al comienzo del declive redneck, en un pueblo situado entre los humedales de Florida, al sur de los EE.UU., en un lugar donde a los refinados periodistas negros (David Oyelowo) se les recibe con el gran trasero de un caballo postrado en el aparcamiento de un supermercado. Las criaturas de Dexter y Daniels se mueven ricas en matices y guiadas por impulsos libidinosos (John Cusack), fantasías distorsionadas de felicidad (Nicole Kidman, Zac Ephron) y buenas intenciones (Matthew McConaughey, Scott Glenn) marchando todas juntas al hoyo de la tragedia. “Tragedia” escrita como el parpadeo rosa de las luces de neón de un motel de carretera y una melodía de piano de Mario Grigorov, donde saciar los apetitos de las historias narradas al estilo de los 90. Desvelar los misterios que hacen atractivos a esta película sería como desvelar por qué nos resulta fascinante la endogamia y los paletos.

 

10º KILLER JOE, de William Friedkin

El plan de los Smith es muy sencillo: Chris y su padre Ansel, que vive en un trailer miserable, contratarán al policía a tiempo parcial y asesino a sueldo esporádicamente, Killer Joe (Matthew McConaughey en sus mejores horas), para que liquide a la odiosa madre de Chris y ex-mujer de Ansel y la hermana de Chris, la infantil, fantasiosa y hermosa Dottie, herede la pasta del seguro. De esta manera, Chris podrá pagar sus deudas con unos narcotraficantes que le acosan y Ansel, su segunda esposa Sharla y Dottie vivirán durante un tiempo de forma holgada. El problema es que Killer Joe es un tipo duro de reglas inflexibles, y exige que le paguen de antemano. Es ahí donde las cosas se complican porque, finalmente, cuando se habla de homicidio, ningún plan es lo bastante sencillo. A sus casi ochenta años, Friedkin firma uno de sus mejores thrillers: intenso, despiadado y retorcidamente divertido. Celos, adulterio, asesinato, traición, abuso, engaños, palizas, incesto, sadismo y Kentucky Fried Chicken para cenar. La familia yankee sureña en todo su esplendor.

 

THE MASTER, de Paul Thomas Anderson

The Master ha generado una avalancha de seguidores y detractores, que la tildan desde “aburrida” hasta “obra maestra”. Unánimes, sin embargo, se han mantenido al considerar magistral la dirección, fotografía e interpretación. Su historia es tan enigmática como sus propios personajes, introspectivos, turbulentos y con un pasado lleno de secretos. La relación entre el maestro espiritual (Philip Seymour Hoffman) y su discípulo, un veterano de la II Guerra Mundial profundamente traumatizado (Joaquín Phoenix) es el pilar de su narración fílmica. Su director, Paul Thomas Anderson, edifica estupendas situaciones de clímax en historias austeras sobre personas que han perdido su propósito en lo moral, en sus sueños, en la fe. Al final del viaje no hay epifanías ni consuelo ni una enseñanza que haga de brújula, porque el cine de este director tampoco quiere tomarnos el pelo cerrando en falso un arco argumental que no puede ser concluido. La confusión en que nos sume su visionado prevalece como parte de las autenticidades de nuestra forma de vivir.

 

DOCE AÑOS DE ESCLAVITUD, de Steve McQueen

Basada en un hecho real y en el libro que escribió el propio protagonista del relato, narra la historia de Solomon Northup (magnífico Chiwetel Ejiofor), un hombre negro y libre, que vive con su familia en Nueva York, que es drogado y secuestrado para ser vendido como esclavo en el Sur, en una plantación de Louisiana. El brillante y polémico Steve McQueen (Hunger, 2008, y Shame, 2011) narra sus doce años de sufrimiento y horror con firmeza, sin ahorrarnos detalles escalofriantes. Nos demuestra que aún quedaba mucho por mostrar sobre la esclavitud. Nos refleja con brutalidad el grito de dolor de millones de negros que a lo largo de la historia fueron torturados y tratados como a animales, nos escupe a la cara el vergonzoso recuerdo de siglos de injusticia y desesperanza, del crimen universal impune. Una cinta imposible de visualizar sin desmoronarse ante la terrible crueldad a la que puede llegar el ser humano. Su sufrimiento se hace nuestro. Los culpables de conseguirlo son sus estupendos intérpretes (destacando un terrible Michael Fassbender), el desgarrador guión de John Ridley, las efectivas polifonías de Hans Zimmer y el soberbio trabajo del británico McQueen.  

 

7º LA CAZA, de Thomas Wintenberg 

Si con Celebración (Festen, 1998) el director danés Thomas Wintenbergpenetraba en una capa de maldad y abominaciones a la cual nunca habíamos asistido antes“, en La Caza (Jagten) se recupera el motivo del abuso infantil, y se amplía el concepto del hombre (Mads Mikkelsen) denunciado y perseguido por una masa enfurecida. El aislamiento condenatorio de los rumores, la mirada de los niños y la adecuación de sus respuestas bajo presión o sometidas a la sugestión de los adultos, el peso del examen autocrítico y la revisión de nuestras propias emociones al emitir un juicio de valor son algunos de los puntos de vista para abordar también la pederastia. Si pudiéramos agrupar una serie de películas para formar una trilogía reciente sobre esta temática, esta estaría formada por Capturing the Friedmans (Andrew Jarecki, 2003), Líbranos del mal (Amy Berg, 2006) y esta última, Jagten.

 

BLUE VALENTINE, de Derek Cianfrance

Esta es la historia de un muchacho (Ryan Gosling) y una mujer (Michelle Williams) que se enamoran, casándose precipitadamente, y de cómo finalmente, a lo largo del tiempo, ese amor no es suficiente. Las arduas tareas de la vida (las más sencillas, las que más se repiten y antes pierden su sentido) y las metas que se apartan temporalmente y no se cumplen nunca terminan por desgastar a la joven pareja, que lucha (y nosotros somos testigos de su agónico esfuerzo) por conservar la pasión y el espíritu ingenuo y lleno de valor de al comienzo. No por sabido y repetido este argumento deja de cautivarnos gracias a la estupenda interpretación de sus protagonistas, que accedieron a vivir juntos durante un mes con el fin de crear memorias comunes. La búsqueda por la verosimilitud es un ingrediente fascinante que salpica toda la película. Amar duele. Pero más duele dejar de amar sin estar seguros del motivo, y ser conscientes de lo que perdemos. Como dice aquella canción con la que su protagonista intenta impresionar a la chica: “Tú siempre lastimas a la persona que amas, una persona a la que no deberías herir, tú siempre tomas la rosa más dulce, y la aplastas hasta que sus pétalos caen (…) Así que si rompí tu corazón anoche, es porque te amo más que nada”.

 

LA GRAN BELLEZA, de Paolo Sorrentino

Jep Gambardella (Toni Servillo) sufre el peor de los males, el de estar abocado a la sensibilidad. Gambardella es un periodista afamado y conformista que hace tiempo que perdió su pasión por el indescifrable ser humano y el mundo que lo rodea. El que antaño fuera una promesa literaria, hombre de inquietudes y, posiblemente, ideales inquebrantables, pasa las noches de fiesta con un cuestionable círculo de amistades que, como él, son adictos a un limbo de placeres que los protege del tiempo y de la vida, a una jaula con barrotes de oro. Estos intelectuales adinerados, canallas y clasistas que pasean por las imágenes de Paolo Sorrentino se han perdido en la vorágine de la noche que les ofrece una Roma sofisticada y sustentada por las ruinas del pasado. Gente estancada en el hedonismo y la inercia, que habla sobre asuntos trascendentales cuando ellos mismo han perdido esta dimensión humana. Es esta una posible historia de vampiros, y es que aquellos que tratan de captar la belleza de esta gran ciudad y de sus habitantes son los que acaban marcados por la muerte. Sorrentino persigue un pasado fantasmagórico y se vale de las ruinas metafílmicas de Fellini para acentuar el sabor melancólico y surrealista de este film-grito de amor-auxilio.

 

TABÚ, de Miguel Gomes

Esta obra se encuentra dividida en dos partes: en “Paraíso perdido”, se nos muestra la vida de Aurora, una anciana ludópata y temperamental incapaz de distinguir sus delirios de la realidad; en “Paraíso”, recuperamos la juventud de Aurora, durante su vida en África, y la prohibida historia de amor que comparte con un explorador. Tomando de referencia la película homónima y muda de Murnau de 1931, esta intensa historia de amor inconcluso es relatada como un bello homenaje al cine. Todo ello protagonizado por personajes apasionados, atados a su destino, capaces de arriesgarlo todo por el deleite amoroso. Un ejercicio de estilo de lo más atractivo por su narración poética y metafórica, donde la memoria, los paisajes y la atmósfera cobran un significado esencial. Esta fábula dirigida por el portugués Miguel Gomes, antiguo crítico de cine, parte del cine clásico para reinterpretarlo y hacer de él un trabajo onírico y misterioso. Un regreso al primitivismo a través de un ensayo intelectual tan inocente como maravilloso.

 

LA VIDA DE ADÈLE, de Abdellatif Kechiche

La obra del franco-tunecino Abdellatif Kechiche (basada libremente en el cómic de Julie Maroh titulado El azul es un color cálido) es un retrato intimista del despertar sexual de una joven, Adèle (Adèle Exarchopoulos), y la desgarradora historia de amor que comparte  con una artista, Emma (Léa Seydoux). Pero al mismo tiempo es mucho más que eso. Se trata de una historia que penetra en la compleja y confusa esencia de la vida y del amor, todo ello narrado con magnética honestidad en cada una de sus imágenes y diálogos. Y eso es precisamente lo más maravilloso de esta ficción, que todo huele a verdad. Con sus primerísimos planos nos acercamos tan próximamente a la intimidad de Adele, a su cuerpo, que terminamos por respirar con ella. Las interpretaciones se encuentran llenas de autenticidad y química. Las escenas de sexo son explícitas, tan realistas como sensuales, captando el salvaje deseo, el puro éxtasis. Tres horas que se nos pasan volando ante una película que en el fondo es, también, una terrible historia sobre la complicada búsqueda de la libertad de la mujer dentro de la actual sociedad capitalista.

 

PERFECT SENSE, de David Mackenzie

Increíblemente, esta película del 2011, dirigida por  David Mackenzie (y que ya se ganó nuestro respeto en 2003 por Young Adam), no ha sido estrenada sino hasta ahora. Perfect Sense es una historia de amor cuando amar es imposible, es una metáfora apocalíptica acerca de la condición humana y su capacidad de adaptación frente a las circunstancias de su propio infierno, para extraer aun cuando sea un breve e insignificante momento de felicidad. Una epidemia de la que no se conoce ni cura ni causa ha robado el sentido del olfato a la población mundial. Pero, ¿y si no se detiene allí? ¿Y si el hombre está destinado a perder también sus otras capacidades sensoriales? En tiempos de caos y miedo, un seductor crápula que trabaja de chef (Ewan McGregor) y una epidemióloga con el corazón roto, por una relación pasada (Eva Green), deciden hacer causa común frente a la incertidumbre, encontrándose, desencontrándose, volviéndose a amar aun cuando la extinción de la raza humana parezca probable.

 

PARAÍSO: AMOR, de Ulrich Seidl

No hay concesiones en el cine de Ulrich. Desde su perspectiva –o deberíamos decir su no perspectiva– somos partícipes de un tema casi tabú: el turismo sexual. En este caso es llevado a la práctica por una serie de mujeres entradas en años, que viajan desde Alemania hasta Kenia en un viaje más personal que geográfico y que empieza en el autoengaño del amor. En este reino indómito y salvaje todo se compra con dinero y esta suerte de turistas dan rienda suelta a sus fantasías y caprichos carnales, como lo llevan haciendo durante miles de años sus opuestos genéricos. El interés aquí también radica en esta inversión de roles que nos resulta tan desconcertante como reveladora, mujeres tratando a hombres como auténticos trozos de carne. La protagonista, en su travesía iniciática, luchará contra su propia moral sacando a la luz sus complejos físicos, jugando al cortejo e incluso emulando el sexo más romantizado para terminar degradándose a sí misma y a los demás, en este juego donde no hay sitio para la dignidad. El contraste entre cultura, economía y raza da como resultado una simbiosis en la que nos resulta incómodo juzgar esta degeneración de las relaciones humanas. Las personas –que no personajes– que pueblan las imágenes de la primera película de esta trilogía tan peculiar son supervivientes en un mundo crudo, egoísta, terriblemente reconocible.

Como siempre, fuera del listado han quedado múltiples grandes películas que nadie debería perderse. WEEKEND (Andrew Haigh): retrato de un fin de semana de evasión que trasciende a una compleja historia de amor entre dos hombres supervivientes a este crudo mundo. MUD (Jeff Nichols): una sencilla y tierna historia adolescente, pero cargada de pulso, rabia y crudeza, encabezada por unos críos bravucones y un misterioso fugitivo.  EL ÚLTIMO ELVIS (Armando Bo II): un conmovedor relato sobre la obsesión de un mitómano, un hombre que niega la realidad como si fuera la reencarnación del Rey del Rock. BESTIAS DEL SUR SALVAJE (Benh Zeitlin): espíritu sureño, poesía y fantasía en una aventura conmovedora sobre la supervivencia de una niña. ÉRASE UNA VEZ EN ANATOLIA (Nuri Bilge Ceylan): sorprendente historia metafísica y contemplativa sobre la crudeza de los actos humanos y sus complejas relaciones. LORE (Cate Shortland): la caída del Tercer Reich  a través de los ojos de unos niños alemanes en busca de un lugar seguro. GRAVITY (Alfonso Cuarón): pese a la simpleza de su guión, se trata  de una de las más increíbles experiencias audiovisuales que nos ha regalado el cine. SPRINGBREAKERS (Harmony Korine): interesante aproximación a unas adolescentes banales y descerebradas que se convierten en delincuentes para mantener su estilo de vida. Entre las grandes perdedoras de este artículo, no podemos olvidarnos de toda una serie de películas destacables por diversos motivos: Paraíso: Fé, El último concierto, Le Week-end, De tal padre tal hijo  Gloria, Stoker, La cabaña en el bosque, On the road, Tropa de élite 2, Anna Karenina, Un amigo para Frank, Don Jon, Capitán Phillips, To the wonder, El consejero, El estudiante, Siete psicópatas, Solo Dios perdona, Django desencadenado, La noche más oscura y Wakolda: el médico alemán.

Entre el cine español este año hemos tenido varias cintas de calidad que también caben señalar. TODAS LAS MUJERES (Mariano Barroso): un mentiroso compulsivo en apuros que tendrá que lidiar con los errores y mujeres del pasado para encontrar ayuda. GENTE EN SITIOS (Juan Cavestany): original retrato de nuestra actual sociedad descompuesta y arruinada a través de microhistorias oníricas y cómicas. A PUERTA FRÍA (Xavi Puebla): revela la presión de un viejo vendedor de electrodomésticos amenazado con ser despedido y sus tejemanejes para sobrevivir entre tiburones. UNA PISTOLA EN CADA MANO (Cesc Gay): fresca y divertida comedia coral sobre las relaciones entre hombres y mujeres y las decepciones y problemas de la vida adulta actual. LA HERIDA (Fernando Franco): logrado y perturbador retrato íntimo de la vida cotidiana de una mujer problemática, depresiva y desesperada. STOCKHOLM (Rodrigo Sorogoyen): visceral y extrema metáfora de los ritos y juegos de la seducción, las expectativas ante el descubrimiento del otro y de sus consecuencias. Sin olvidarnos de algunos otros títulos (unos muy comerciales, otros en la sombra) de cierto interés, como son ¿Quién mató a Bambi?, Insensibles, Caníbal, El efecto K: el montador de Stalin, El muerto y ser feliz, Grand piano, Tesis sobre un homicidio, Alacrán enamorado y Los ilusos.

 

LOS 5 MEJORES DOCUMENTALES

SERÉ ASESINADO, de Justin Webster

Unos días más tarde del asesinato –a disparos, a plena luz del día– del prestigioso abogado guatemalteco Rodrigo Rosenberg (el 10 de mayo de 2009), apareció por YouTube un video en el que el propio Rosenberg anunciaba su futuro asesinato y señalaba a los culpables de su muerte, entre los que se encontraba el propio presidente del Gobierno de Guatemala. El brillante documental de Justin Webster penetra en la vida de la víctima (y la de sus familiares), afronta las repercusiones de aquel video y sigue la investigación sobre este extraño crimen. Una historia de asesinatos, intrigas políticas y amores imposibles que demuestra que en ocasiones la realidad supera con creces a la mayor de las ficciones. Un documento de los que dejan poso; con una historia apasionante, un gran rigor técnico y el pulso necesario como para mantenernos pegados al asiento hasta el último minuto.

 

MAPA, de Elías León Siminiani

Siminiani es un joven director español de lo más prometedor. Pese a algunos cortometrajes experimentales de lo más fascinantes, como son sus “Conceptos clave del mundo moderno”, su éxito no comenzó hasta que empezó a rodar cortometrajes en los que, jugando con las posibilidades del relato, mezclaba ficción con los designios de su propia vida. Tras varios proyectos similares, la recepción de premios prestigios y ser despedido de su trabajo como guionista en una serie adolescente, el autor emprende su primer largometraje, este documental autobiográfico-película-canción que sigue sus propios avatares personales cotidianos: su relación con su exnovia, su viaje a la India, sus nuevos lances amorosos y su penosa y ardua pelea por intentar terminar esta propia película. Su diario de viaje –tan divertido como melancólico– es la excusa para realizar un experimento audiovisual único y cercano al metacine, un mapa a la deriva, como la propia vida, planteado como un delirante y atrevido soliloquio del que nos hace a todos partícipes y donde destaca un trabajo original e impresionante de montaje.

 

CATFISH, de Henry Joost y Ariel Schulman

Un documental que aborda la amistosa relación a distancia que mantiene el fotógrafo Nev Schulman con Abby, una niña prodigiosa con sus pinceles, y su familia y que deriva en una ingenua historia de amor con su hermana Megan a través de las redes virtuales. A partir de esta premisa tan anodina, grabada con sarcasmo y cierta banalidad por sus colegas Henry Joost y Ariel Schulman, comienza un sorprendente relato que navega con eficacia entre la realidad y la ficción. No importa cuánto hay de realidad y cuánto de ficción –precisamente esa dualidad le dota de un valor aún más intrigante–, la cuestión es el resultado tan emocionante como sorprendente de este trabajo; los últimos 30 minutos de la experiencia en la que nos zambullen estos jóvenes aventureros directamente deja atónito a cualquiera. Con tres años de retraso nos ha llegado este exitoso documental que posteriormente se convirtió en una serie que aborda la misma temática: la falsificación en internet.

 

SEARCHING FOR SUGAR MAN, de Malik Bendjelloul

A finales de los años 60, dos productores norteamericanos quedaron conmovidos al escuchar tocar al músico de folk Sixto Rodríguez en un bar de Detroit. Convencidos del legendario éxito que obtendría, no dudaron en grabar dos discos con el joven artista. Pero su profecía no se cumplió y, tras el absoluto fracaso de sus ventas, Rodríguez desapareció de los escenarios entre diversos rumores de dramáticos suicidios. Años más tarde, su disco se abriría paso en Sudáfrica hasta que sus letras proféticas y su enigmática figura se convertirían en un símbolo del Apartheid y en todo un aplastante éxito en el país –siendo tan conocido como Jimi Hendrix o The Beatles–. Ya en los 90, dos fans sudafricanos comenzaron una investigación para descubrir la auténtica historia del misterioso músico. La obra de Malik Bendjelloul es una gran sorpresa; un documental extraordinario, una investigación apasionante y una historia esperanzadora sobre los sueños y el poder de la música.

 

THE ACT OF KILLING, de Joshua Oppenheimer y Christine Cynn

Podríamos describir este documental como un making of del rodaje de una película indonesia, creada a petición del propio gobierno, para celebrar el aniversario del exterminio de los comunistas (liderado por el dictador militar Suharto desde 1965); todo ello protagonizado y realizado por los ejecutores del mismo genocidio. Entre horrorizados y fascinados, nos encontramos con una impresionante instantánea del crimen impune, una historia crudísima narrada de una manera absolutamente innovadora, ingeniosa y, en ocasiones, aunque parezca raro decirlo, incluso divertida. Un valiente retrato  que penetra en el corazón del mal. Y es que los villanos del relato, y héroes de su país (gangsters y paramilitares), son los conductores de la trama. Al ser entrevistados, los ejecutores no intentan mentir en sus relatos, ni suavizarlos (si acaso exagerarlos, para vanagloriarse y regodearse de sus carnicerías). Ellos no creen tener nada malo que esconder, más bien se sienten orgullosos de sus actos. En esta absurda coyuntura desfilan analfabetos locos y sanguinarios confesando divertidos sus barbaridades y demostrando su irreconocible moralidad. Un potente retrato de un país que es un soberbio ejemplo de cómo manipular a toda una sociedad desde su infancia –sobre todo para odiar salvajemente a los comunistas y amar a los genocidas–. La pesadilla de George Orwell hecha realidad. Todos los valores occidentales intercambiados para sacar a la luz lo más repulsivo del ser humano y las peores contradicciones de nuestra cultura.

Fuera del ranking hay numerosos grandes documentales que debemos destacar. BLACKFISH (Gabriela Cowperthwaite): terrible documental sobre los parques acuáticos que mantienen orcas en cautividad, un negocio cuyo coste son decenas de vidas humanas. GUERRAS SUCIAS (Rick Rowley): investigación del periodista Jeremy Scahill sobre la guerra global encubierta que emprende Estados Unidos contra el terrorismo islámico. EL IMPOSTOR (Bart Layton): sorprendente historia sobre la suplantación de identidad de un niño desaparecido en la que nadie parece darse cuenta del evidente engaño. LA HISTORIA NO CONTADA DE LOS ESTADOS UNIDOS (Oliver Stone): Miniserie documental en la que se reconstruye sin tapujos la crónica de este cínico imperio culpable de millones de asesinatos y de imponerse sobre el resto del planeta para enriquecerse a su costa. PROYECTO NIM (James Marsh): sobre el apasionante y quijotesco experimento realizado en los 70 en el que intentaron criar a un chimpancé como a un ser humano.  MARINA ABRAMOVIC, THE ARTIST IS PRESENT (Matthew Akers y Jeff Dupre): aproximación a la obra de la radical artista serbia, a una vida entregada al sacrificio personal en busca de la experimentación. Sin olvidarnos de otros recomendables trabajos como Ai Weiwei: Never Sorry, Sé villana: la Sevilla del Diablo,  El espíritu del 45 y Complot para la paz.

 

Despedimos nuestro artículo con un montaje de Nick Bosworth. Un resumen de las diversas películas estrenadas internacionalmente a lo largo de este fallecido año.

¡Larga vida al cine!

Edición por Carlos Cristóbal, Alicia V. Palacios Thomas y Pablo Cristóbal 

Entre Madrid y Helsinki, 25 de febrero de 2014

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