En un salón claustrofóbico tomado por discos de vinilo, sentado en la penumbra de un posible viernes noche, un hombre gordo y solitario hace una prodigiosa confesión, durante una llamada de teléfono, de lo que significa EL ARTE y la AMISTAD, de sus compromisos y los sacrificios que conllevan. Al mismo tiempo, en sus escondrijos habituales, negados por la luz del sol, despojados de la vulgaridad del mundo y sus afanes, los artistas, como arañas del rincón, conspiran revoluciones furiosas que logren cambiarlo todo, revoluciones veloces que nos cambien y rediman al género humano de su propia estupidez.

Salve Lester Bangs, salve Philip Seymour Hoffman.

Casi famosos (2000, Cameron Crowe)

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