LO MEJOR DE ALCINE 44 ∙ Parte I

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Luchando contra viento y marea (o más bien contra esta crisis, desidia e ineptitud de nuestro actual ayuntamiento), toda esta serie de supervivientes nos han devuelto la alegría de la vida cultural a nuestras calles… ¡vuelve ALCINE!

Escrito y editado por Carlos Cristóbal

Introducción y contextoeltornillodeklaus-mad-fest-linea

Nuestra abandonada ciudad ha despertado entre el 7 al 14 de noviembre con la 44 edición de ALCINE, el Festival de Cine de Alcalá de Henares. Este festival nació en 1969 como un certamen local de cortometrajes que, poco a poco, ha ido posicionándose y abriéndose hasta convertirse en uno de los festivales (con certamen nacional y europeo) más importantes, independientes y antiguos de España. Al mismo tiempo también acoge óperas primas nacionales, pequeños conciertos, exposiciones, espacios comunes de autores y ciclos de visionados de cortos y largos.

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Proyección del equipo de “A wall is a screen”, durante ALCINE 42

Sería tan bonito, como cegato y vago, quedarnos tan solo con este primer párrafo. La verdad es que, desde el comienzo de la crisis, ALCINE cada día va teniendo más dificultades para sobrevivir. Empresas privadas que abandonan sus patrocinios y un ayuntamiento que, a base de recortes,  cada día lo ignora y ahoga más. Mientras el ayuntamiento se vanagloria del título de Patrimonio de la Humanidad y vende esta ciudad como pura cultura, la realidad es completamente la opuesta. Su programa, presupuesto y duración año tras año se ve reducido, e incluso en esta edición se han visto obligados a permitir que una empresa privada (la productora Malvalanda) compre durante un par de años parte del festival, lo cual se traduce en que la gestión de su presupuesto ya no es tan independiente, entre otras cosas se ha podido apreciar menos artistas invitados. Pese a todo, la organización sigue haciendo un trabajo sorprendente para que los problemas internos apenas se reflejen en el resultado. Luchando contra viento y marea (o más bien contra esta crisis, desidia e ineptitud de nuestro actual ayuntamiento), toda esta serie de supervivientes nos han devuelto la alegría de la vida cultural a nuestras calles, al menos durante una semana. Y es solamente a ellos y a su esfuerzo a los que se les debe agradecer.

Las piedras ya están lanzadas, así que volvamos a lo nuestro. En esta serie de artículos queremos repasar los mejores trabajos y momentos de esta edición del festival. Comenzaremos por los cortometrajes europeos. 

Certamen Europeoeltornillodeklaus-mad-fest-linea

THE LAST DAYS OF PETER BERGMANN (Ciaran Cassidy). Un documental que retoma un episodio real y local tan sorprendente como intrigante, en la línea de muchos otros grandes trabajos que nos están sorprendiendo en los últimos años (Seré asesinado, de Justin Webster, Searching for sugar man, de Malik Bendjelloul, El impostor, de Bart Layton…); en este caso, ambientado en Irlanda, el verano de 2009. A partir de diversos testimonios y de las cámaras de vigilancia de la calle y de varios locales, conocemos la historia de Peter Bergmann, un hombre que durante sus tres últimos días de vida hace todo lo posible para asegurarse de que nunca nadie descubra quién era ni de dónde venía. Un cortometraje tan cautivador como desolador, conseguido gracias también a su ambientación y la música de Jack Quilligan y David Cantan. Una pieza evocadora que deja sin palabras. Desgraciadamente no se llevó ningún premio. 

PRIDE (Pavel G. Vesnakov). Esta es una historia sobre intolerancia y orgullo. Un hombre del viejo mundo debe enfrentarse a los convulsos cambios que produce la vida moderna en su familia. La tradición se destruya y lo que él considera abominable se cuela en el hogar. El director nos enfrenta a la violencia de los prejuicios sociales y, al mismo tiempo, nos mete en la piel de su terco protagonista, consiguiendo comprender sus sentimientos y reacciones, por mucho que nos neguemos a empatizar con las mismas. Magnífica interpretación la de Mihail Mutafov, un actor con un rostro terriblemente expresivo, cuya mirada –constante en esos eficientes planos secuencia con los que se desarrolla la obra– nos hace sentir como niños indefensos ante la autoridad patriarcal. De ritmo muy pausado, pero con la capacidad de atraparnos en su desarrollo, este relato búlgaro se encuentra entre lo mejor del festival. Merecido Primer Premio ALCINE. 

MATKA (Lukasz Ostalski). A través de planos cerrados realizados con cámara en hombro, perseguimos a una renombrada política (la atormentada Danuta Stenk) envuelta en un escándalo de corrupción que, junto a su hija, marchan a su casa del lago ante el grito de auxilio de su hijo drogadicto. Una madre siempre defiende y se sacrifica por sus crías, incluso cuando realizan el peor de los crímenes. Y aquí el espectador se convierte en testigo cómplice en su mirada morbosa, acosadora. Una obra arriesgada e incómoda que deja huella, y en la que Rafal Fudalej vuelve a sorprender, tras la escalofriante Żar (The heat, 2013, Bartosz Kruhlik), en su encarnación de un personaje entre torturado y perturbado. Magnífico corto polaco en el que resuena tenuemente el eco de Madre (Madeo, 2009, Bong Joon-ho). Muy acertado que ganara el Segundo Premio ALCINE.

FLORA I FAUNA (Piotr Litwin). Una adolescente de 15 años y un hombre cercano a los 60 entran juntos a un hotel. No, no son padre e hija, y lo que van a hacer allí no es precisamente legal. Sin juicios morales y sin ahondar en los motivos de los protagonistas, este cortometraje relata con verosimilitud y cotidianidad esta historia de un hombre dispuesto a acostarse con una niña, y de una niña dispuesta a prostituirse con este hombre. Tan sencillo como acertado este trabajo de personajes perdidos e incomprendidos que evoca a Joven y bonita (2013, François Ozon) y Samaritan Girl (2004, Kim Ki-duk).

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HVALFJÖRÐUR (Whale valley, Guðmundur Arnar Guðmundsson). A través de los ojos de un niño, observamos la afectiva relación entre dos hermanos que viven con sus padres en un lejano fiordo de Islandia y cuyos estrechos lazos de unión se encuentran en peligro. Una historia que parte de una situación muy cruda para resolver el conflicto con un viraje realmente terrible y hermoso al mismo tiempo. Aquí la palabra es sacrificio. Absolutamente genial su fotografía y selección de localizaciones. 

UN PARAÍSO (Jayisha Patel). La provincia cubana de Granma, conocida por su lealtad a la revolución, es el escenario en el que la autora nos presenta a una joven familia que guarda luto por el suicido de su hijo de doce años. Este documental nos aproxima al dolor de esta familia y la lucha de la comunidad por reafirmar la apuesta por la vida, para así revelarnos una tragedia incomprensible que se repite una y otra vez en el seno de los hogares de esta región. Un trabajo que nos confronta con la peor pesadilla de todo padre y madre. Nada que objetar a que se llevara la Mención Especial del jurado.  

DE LA RAGE (Margo Frutier). Desde el interior de una comisaría, asistimos –en plano secuencia– a la salida  colérica de una joven que ha sido violada. Ella opina que no la creen, que por el tipo de ropa que usa la interpretan como una provocadora o una prostituta. Ye esa impotencia viene la rabia, y de la rabia, la necesidad de contar verdades. Partiendo de un contexto confuso, poco a poco la cámara nos convierte en voyeaurs de la vida de esta joven y de la frustrante relación con su pareja, con la que ella ya no disfruta de la misma manera. Un relato contado con valentía y personalidad por parte de una autora que, además, es responsable en Bélgica del movimiento Femen. Sin parecernos de las mejores del certamen, se llevó el Tercer Premio ALCINE. 

POINTE NOIRE (Ludovic Vieuille). Un anciano que se reencuentra con su hija tras varios años de ausencia, el cadáver de su mujer repatriado a Francia y muchas preguntas sin resolver. Una historia sobre las mentiras con las que se mantienen los lazos familiares, sobre esos imposibles cambios que sufren nuestros allegados y que nos negamos a admitir. Un trabajo correcto con interpretaciones realmente verosímiles.

Entre tantos cortometrajes acertados, contrastan algunos otros que despiertan opiniones encontradas, trabajos que, partiendo de buenas ideas o premisas de interés, finalmente acaban resultando tullidas o irregulares. LE C.O.D. ET LE COQUELICOT (Jeanne Paturle y Cécile Rousset) aborda los problemas de varios profesores –a través de testimonios reales– en el arte de educar en una escuela de reputación difícil. Esta obra francesaresulta excesivamente larga y combina con poco atino anécdotas de interés con otras tediosas. Lo reseñable de su propuesta es su animación, que combina diversas y originales formas de stop-motion, animación 2D y collage (aunque no siempre con buen gusto).

KO DA TO NISI TI (Ivan Sikavica) muestra a dos jóvenes que, aprovechando que el niño duerme, intentan echar un polvo, mientras dejan una cámara doméstica grabándoles. Relatándose en un mismo plano secuencia fijo, esta historia (en principio anecdótica) consigue transmitir tensión e recrear con fidelidad los conflictos de dos diferentes relaciones de pareja. Divertido y entretenido corto en el que el metraje resulta demasiado excesivo para lo que aporta en su resultado. Sin duda el conflicto y el juego del que nos hace partícipes daban para mucho más. 

VICTOR (Kaveh Tehrani) es un corto técnicamente magistral, pero de argumento que crea tanta tensión y expectativa, como decepción y levedad. Entre conflictos de pareja y borracheras y aventuras peligrosas con amigos ex soldados, nacionalistas y patriotas, de lo que nos habla en realidad es de un joven que, tras el trauma de la guerra (Afganistán en este caso), y ante situaciones de soledad o dolor, no es en su pareja en la que encuentra el consuelo, sino entre sus camaradas de armas.

LA CONTRE-ALLÉE (Cécile Ducrocq) plantea la historia de una prostituta veterana, con su territorio, sus clientes regulares y su libertad. Ante la pérdida de clientes por la llegada de unas africanas que montan su propio negocio y territorio low cost, esta mujer hará lo necesario por recuperar lo que es suyo. Partiendo de una atmósfera creíble e interesante, la historia se precipita poco a poco en lugares comunes y giros previsibles que, en definitiva, termina en moralismos: no te hagas amigos peligrosos porque en algún momento serán a ti a quien hagan daño. 

Entre los cortometrajes destacados, no podemos ignorar algunas obras que, aunque solo mencionaremos con brevedad (su análisis tan solo supondría destripar cada una de estas breves piezas), resultan de lo más recomendables.

THE INVADER AND THE ORIGIN OF THE WORLD (Nicolas Provost) es un portentoso y breve plano secuencia de evidentes reminiscencias pictóricas que parece el inicio de una historia que nunca se llega a contar, y es que esta escena pertenece al anterior largometraje del autor, The invader (2011), que, ni corto ni perezoso, ha distribuido un fragmento de su película como si de un corto se tratara.

REIZIGERS IN DE NACHT (Ena Sendijarevic) es una pequeña historia ambientada en una gasolinera, que comienza como un gag y termina con una sensación agridulce que, en definitiva, sabe a evasión y libertad, a nuestra necesidad de encontrar la excusa perfecta para romper absolutamente con nuestra vida cotidiana. 

JONATHAN’S CHEST (Christopher Radcliff) parece la introducción a un largometraje, una obra inacabada que en pocos minutos nos introduce en un clima de conspiración, paranoia y manipulación, donde nada queda claro ni cerrado.

Como todo festival de cortometrajes, siempre se agradece un respiro proporcionado por algún trabajo tan divertido como insustancial. Y en esta sección hay que reconocer los buenos resultados de MUTE (Job, Joris y Marieke), que nos presenta en animación un cómico mundo poblado por personas que no tienen boca, pero aún así intentan hablar (ganador del Premio público); JA VI ELSKER (Yes, we love, Hallvar Witzø), cuatro breves gags protagonizadas por personajes en crisis durante el día de la constitución de Noruega; y WIND (Robert Löbel), un corto de animación ambientada en una población caracterizada por el frío y un viento huracanado, unidireccional y constante que condiciona su patética forma de vida.

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No abordaremos en este momento algunas obras proyectadas de directores nacionales (pero co-producidos internacionalmente), lo haremos en la próxima entrega, junto a otros cortos del certamen nacional. Hablamos en este caso de BIKINI (Óscar Bernàcer) y SERORI (Pedro Collantes de Teran).

Short Musiceltornillodeklaus-mad-fest-linea

Al igual que en la edición pasada, ALCINE presentó un microfestival con conciertos musicales de corta duración. El tríptico de bandas comenzó con Henry Lee Schmidt, un joven músico de country al que se le define como “un valenciano con corazón de Nashville”, con todo lo paradójico que la descripción conlleva. La verdad es que ni me emocionó sus composiciones, quizás también porque el country personalmente apenas me dice nada, ni me convenció como intérprete musical, y aún menos algunos comentarios con deje de tejano capitalista.

Caustic Roll Dave es un autor catalán de blues experimental, un hombre orquesta contemporáneo que me fascinó por su original combinación de instrumentos, sonidos y melodías, que incluyen la armónica, la guitarra, el teclado, el magnetófono y el cavaquinho (similar al ukelele), pasando por loops, bases y efectos de sonido. Hip-hop, blues, electrónica… todo vale es su eclecticismo de texturas y sabores vanguardistas de influencias realmente amplias. Un concierto cojonudo que augura un futuro muy prometedor a este bluesman.

Terminaremos esta primera entrega hablando de Rolando Bruno y su Orquesta Midi. Se trata de un muchacho argentino que tocaba música de garaje en una banda de nombre mejicano (Los Peyotes), pero que acabó viniendo a España para formar una monobanda de cumbia peruana compuesta por su guitarra y un reproductor mp3. La genialidad de este hombre se encuentra en su voluntad de convertir la ausencia de sentido del ridículo en su sello de identidad. Con su chaqueta y camisa de color dorado con manchas negras, su bigote y peinado indescriptible y una guitarra cuyas cuerdas cuelgan irrisoriamente de la cabeza de la misma, Rolando nos brindó uno de los momentos más divertidos del festival. Mientras unos bailamos y nos partimos de risa, otros se mantienen serios e impertérritos sin comprender que este autor se está cachondeando con nosotros en cada uno de sus gestos. ¡Cuuumbia!

ALCINE 44 ∙ Parte II ∙ CERTAMEN NACIONAL ➽

 Alcalá de Henares, a 14 de noviembre de 2014

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