Todos construimos nuestras vidas tratando de ser ajenos a ciertos elementos determinantes que nos rodean desde el nacimiento, pero, por mucho que se intente, nadie puede escapar de sus raíces, de la sangre, de los conflictos que arrastra su familia. Adaptando la homónima obra de teatro de Tracy Letts, August: Osage County  aborda el derrumbe de la familia Weston. La extraña desaparición del padre y la soledad y problemas psicológicos de la madre motivan una reunión familiar en la que poco a poco las miserias y resentimientos de sus miembros son desveladas hasta estallarles a todos en la cara.

Este drama, con retazos de un humor muy ácido, de John Wells (que deja muy atrás la olvidable The company men) es un fantástico testimonio del poso que nos deja nuestra historia familiar. Un trabajo marcado por diálogos agudos y un magnífico trabajo actoral (encabezado por una espeluznante Meryl Streep) en el que todo resulta absolutamente creíble e incluso compensa los momentos más excesivos del drama. Una película incómoda que consigue calar.

 

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