Compartamos un momento especial por esos recónditos lugares, apartados del mundo, de la policía, de los políticos, de los trabajos precarios… hagamos un pequeño receso -entreacto que diría Léos Carax -donde la magia tenga lugar porque los Patrick Watson están allí para hacernos infantes. Y cuando caminen por las abarrotadas calles de la urbe deténganse un instante y escuchen a ese músico anónimo que les está regalando todo por nada.

Cortesía de la Blogotheque



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